
Hace algún tiempo quise incursionar en el ciberespacio, con el propósito de encontrar pareja. No me convencía mucho este método, pero era quizás la posibilidad más rápida de estar acompañada en el corto plazo. Había pasado, según a mi juicio, el tiempo de soledad prudente como para volver a comerzar, para pensar nuevamente en mí y tratar de creer nuevamente en la compañía de un hombre.Fue así como comencé una relación a distancia con un tipo autodenominado “Pantonero crazy”, nombre que me llamó la atención por lo poco común y creativo; es increíble lo que puede equivocarse una. El comienzo fue un poco confuso, nos mandamos varios mails y luego nos comunicamos por messenger. Todo era bueno y normal, hasta que un día charlando en el computador me pidió mi teléfono, a lo cual después de dudarlo dos segundos accedí. Por la noche me llamó y hablamos casi una hora, me cautivó por completo. Me encantó su forma de comunicarse conmigo, su tono de voz, su inteligencia al hablar, todo. Incluso hasta olvidé que a mi hijo le tocaba su baño, asi que cuando me desocupé en el celular él ya se había dormido, lo lamenté por un momento, pero no me arrepentí, había valido la pena y otra vez volvía a sentir emociones en donde no me acordaba que las tenía.A los días después seguimos comunicándonos y enviándonos mails, hasta que un día muy triste me cuenta que lo trasladarán de ciudad en dos días. A todo esto habíamos quedado de juntarnos después de las fiestas de fin de año, pero tuvimos que cambiar de planes por su traslado.Fue una noche como a las 11:45, nos citamos en un lugar céntrico. Yo por mi parte había hecho el mejor esfuerzo por verme fabulosa, y lo había logrado, eso creo. De repente veo a un tipo saliendo de un auto, era él. De contextura media, de estatura media, y medianamente atractivo para mi gusto, pero bueno estaba recién conociéndolo así que había que darle le oportunidad en una de esas podía llevarme una sorpresa. Nos saludamos y como ambos no teníamos mucho tiempo fuimos a algún restaurante para cenar. Cuando casi llegábamos al lugar me dice muy nervioso que no recuerda si cerró la ventanilla del auto, así que volvimos atrás (como siempre me dice mi amigo Osvaldo “esto es una señal”). Me parece no haber mencionado los diez centímetros de tacos que usé esa noche para impresionar a mi galán.La ventanilla siempre estuvo cerrada. Nos encaminamos otra vez al restoran y cuando llegamos estaban cerrando (esta es otra señal), sin mencionar que le galancete caminaba tan rápido que debía esforzarme para caminar más rápido, mientras los tacones me hacían mierda mis hermosos pies. Fue así que fuimos como a tres lugares y todos estaban cerrados, hasta que después de caminar como siete cuadras pude finalmente descansar mis piececitos. Nos ofrecieron la carta, pero el lindo quería pedir más tarde, así que solo bebimos unos aperitivos. ¿Olvidé también mencionar que ese día comí como pajarito?. En fin, ya no podía ser peor, la conversación en ocasiones se ponía interesante, pero también se ponía muy latera, yo puse todo mi entusiasmo en esta cita y no quería que nada la estropeara del todo. Por fin podía ver una luz en este hoyo negro, comenzaba a haber una conversación fluida y entretenida, hasta que yo, para no ser rota, miré disimuladamente mi reloj, a lo que él reaccionó diciendo : -¿hasta que hora tienes micro? En mi interior secretamente me pregunté : -¿no estará pensando que una damisela como yo va a irse en micro a las 12:30 de la noche?, pues sí al parecer eso estaba planeando el #*+-.*][][+{}+{}. Luego abrió su boca nuevamente y me dijo : -¡vamos! Y yo evidentemente asumida en la desilusión me paré dignamente de la mesa y me dispuse a salir. Gracias a Dios que la micro pasaba a menos de una cuadra, él cordialmente me fue a dejar y de un momento a otro mientras conversábamos me dice el muy imbécil : -Discúlpame, pero estoy tan cansado ¿te molestaría si te dejo aquí en el paradero? Era esta la “última señal” y al fin la había escuchado. Jamás pensé que tendría una experiencia igual, nunca había pasado por una experiencia tan patética, bueno en realidad esta era la segunda, no en estas condiciones, ni con estos resultados, pero bueno esa es harina de otro costal. En fin, para rematar la noche cuando iba en la micro, muy desilusionada, enfurecida y preocupada por la hora que iba a llegar a mi casa, mi celular recibe un mensaje de él, el que textualmente decía : -llegué bien ji ji ji. Me pareció la guinda de la torta, no sé si fue una broma de muy mal gusto o simplemente era un desatinado total. Sea como sea, saqué en limpio un montón de lecciones, las más importantes podrían ser “jamás hacer citas a ciegas por la noche, aunque las circunstancias me obliguen a hacer lo contrario”, “tener siempre a mano una muy buena excusa para terminar la cita en caso que el tipo no sea de mi completo agrado” y finalmente la más importante “estar siempre atenta a las señales”.
P.D: creo que hubiera resultado mejor una cita con Homero Simpson...
(Por Cordelia)